¿Qué es?

El Turismo Receptivo es el que se produce en un país, cuando llegan a él visitantes que residen en otras naciones con la intención de permanecer un tiempo limitado en el mismo, para luego viajar a otros países o regresar al lugar de origen.

Roberto Boullón lo categoriza como uno de los grandes mitos del turismo enunciándolo de la siguiente manera: “la Organización Mundial de turismo nos dice que lo más importante que hay en Argentina, en América Latina y en todo el mundo es el turismoreceptivo”.

Las facultades de Estudios Turísticos, los economistas más jerarquizados y la Secretaría deTurismo de la Nación reafirman el mito y actúan consecuentemente: la veneración por elTurismo Receptivo, dicen, provocará un aumento de turistas surgidos fuera de las fronteras de nuestro país y reforzará la imagen Argentina en el exterior; por eso guías, licenciados, técnicos e idóneos en turismo deben manejar distintas lenguas y perfeccionarlas durante su formación, pasando a un segundo plano la geografía, la historiay la cultura de nuestro país.

El Turismo Receptivo provoca el ingreso de divisas y equilibra la balanza de pagos pero ¿cómo se benefician las economías locales de Mar del Plata, Villa Carlos Paz o Merlo con esta situación, centros turísticos que reciben, en la mayoría de los casos, un 98 por ciento de demanda nacional o regional? Para ellos cada turista representa un ingreso de dinero y su sistema se mantiene gracias al Turismo Interno.

No se trata de desconocer neciamente los efectos positivos del Turismo Receptivo, quizás una parte muy importante de nuestro futuro se encuentre ligado a él; se trata de reconocer la importancia fundamental que hoy tiene el Turismo Interno para el país. No existen, en Argentina, más de 10 centros turísticos de nivel internacional. Bienvenidos, sin embargo, los turistas extranjeros que decidan visitarnos, pero no limitemos nuestros objetivos y nuestras estrategias derivadas a este tipo de turismo.

Trabajemos, pues, con el Turismo Interno, echemos raíces que sirvan de base para recibir, como corresponde al turista internacional. Y si nos jactamos de potenciar la trascendencia del Turismo Receptivo escuchemos a sus protagonistas: los turistas extranjeros, aquellos que buscan comodidades, centros de convenciones y modernidad y aquellos otros que reclaman en Puerto Madryn, en Cataratas o en el Glaciar Upsala un bioma sin intervención ni modificación humana alguna.

En este sentido resultará sumamente trascendente trabajar en algunos aspectos que potencien el turismo interno y contribuyan a un mejor producto receptivo, la políticaaerocomercial de nuestro país, la excesiva concentración del tráfico aéreo en Buenos Aires, la falta de concientización de muchos pobladores locales y la poca participación que muchos jóvenes y valiosos profesionales poseen en el ámbito público y en cámaras empresariales, donde suelen perpetuarse ciertas figuras con un peso político específico pero con escasa idoneidad en materia de turismo.

El Turismo Receptivo mejora los números de la macroeconomía, esos que, ojalá algún día, nos ubiquen entre los países del primer mundo, el turismo interno produce (entre muchos otros efectos) una redistribución del ingreso, casi una prioridad para un país plagado de desigualdades y privilegios.

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